Corredurias y corredores de seguros
La persona que trabaja en las corredurias se denomina corredor de seguros y es el profesional que efectúa las tareas de intermediario de diferentes compañias aseguradoras, no estando viculado exclusivamente con ninguna de ellas, y que se dedica a comercializar y gestionar contratos de seguro para sus clientes. El término inglés con el que se define al corredor de seguros es el de broker (brokers).
Para poder estar al frente de las corredurias, en España es necesario superar unas pruebas o exámenes convocados por la Dirección General de Seguros.
Una correduria se puede poner en marcha según los diferentes requisitos exigidos por cada estado. Así pues, estos requisitos en nuestro país son los siguientes: solicitar codigo en la DGS o en la Administració de las Comunidades con competencias; suscripción de un seguro de responsabilidad civil para poder dar cobertura a posibles daños ocasionados a los clientes consecuencia o resultado de una mala gestión o asesoramiento por parte del corredor de seguros; capacidad económica demostrable para el desarrollo de las funciones inherentes al puesto de trabajo; presentación de un plan de negocio y de formación del personal que se tenga contratado al cargo, que sea aprobado por la Dirección General de Seguros, y, como último requisito, darse de alta en la Seguridad Social en la modalidad de trabajador por cuenta propia o también es posible la constitución de una Sociedad de Correduría (cuyo fin principal no será otro que la comercialización de seguros).
La figura del corredor de seguros que trabaja en las corredurias, se diferencia del agente exclusivo de seguros, porque este segundo tiene contrato en exclusiva con una sóla compañía de seguros y trabaja para la misma. El corredor de seguros debe comercializar los productos de cualquiera de las compañías aseguradoras para las que trabaje, y trabajará para el tomador del seguro y además, lo representará ante la aseguradora. Entre sus funciones está la de poder actuar en nombre de los clientes, cancelando pólizas, aunque eso sí, previa autorización expresa del tomador del seguro, o trasladándolas a otras aseguradoras. Además, también gestiona de forma directa los siniestros de los clientes para los que trabaja, siempre con la autorización del tomador o del asegurado.





